Millenium I: los hombres que no amaban a las mujeres
Niels Arden Oplev, realizador sueco, nos trae una cinta que tiene algo muy especial: su deseo de ser reivindicativa del feminismo, con un personaje principal Lisabeth Salander (Noomi Rap
ace) que podría convertirse en la nueva heroína de principio del milenio. Y no hablo de una heroína tipo Lara Croft, que es más bien un estereotipo que refleja el deseo de los hombres, sino de una mujer femenina, en contra de lo que muchos puedan pensar, con confianza en sí misma. Lisabeth es una mujer superdotada, con una carga emocional y un pasado brutales, que nos la muestran como un ser calculador pero con humanidad. El hombre al que ayuda en sus averiguaciones sobre un misterio de una mujer desaparecida es un personaje carente de fuerza y que se dedica a hacer y decir cosas inverosímiles; yo no creo que se trate de un hombre de moral intachable, sino más bien de un hombre que no tiene demasiadas luces.
La trama discurre de forma irregular; pareciera más bien que se tratase de un capítulo para una serie de televisión… y sí, se trata de una saga, de tres libros que pretenden llevarse al cine; en un principio eran diez, pero el autor de las novelas, Stieg Larsson, falleció antes de poder llevar a cabo su proyecto.
La idea es convertir la trilogía en una serie de televisión, que seguramente irá más allá de los citados libros, intentando completar la decalogía.
A pesar de ser un personaje arquetípico, Lisabeth concentra toda la fuerza del film. Ella, con su magnífica interpretación, nos deja boquiabiertos/ as al conseguir romper todos los moldes, con un personaje atrevido, inteligente y sobre todo, rompedor.
Por algo, existe el feminismo en Suecia desde hace doscientos años, según me dijo una amiga.
Ellos tenían que ser la vanguardia de un deseado por muchas, cambio de valores.
Lisabeth es una mujer de dieciséis años, que subsiste por medio de los pequeños trabajitos que realiza como hacker, espiando a personajes importantes y otros que no lo son tanto, y vendiendo las exclusivas. Está bajo tutela de menores, por haber tenido un pasado turbulento, que hacia el final del film volverá a acosarle en forma de una situación en la que demostrará su increíble, nuevamente, aunque parezca lo contrario, humanidad.
Un buen día, le cambian el tutor y el nuevo es un sádico que abusa sexualmente de ella a cambio de dinero; Lisabeth, en venganza y de una forma audaz e inteligente, le devuelve la jugarreta, pero no lo hace como una sádica; la actuación de Noomi es tan increíblemente buena, que transmite la frialdad con la que se venga de su maltratador, mostrando que en el fondo tiene un bello corazón.
Mientras estos acontecimientos se suceden, paralelamente se narra otra historia, la de la desaparición de una chica hace años, que mantiene preocupado a su tío, hasta el punto de decidirse a buscar un investigador. Este no es otro que el que se convertirá en amigo de Lisabeth, el personaje interpretado por Michael Nykvist. Las vidas de estas dos personas se entrecruzan y terminan descubriendo que lo sucedido detrás del caso de la chica perdida es mucho más truculento.
La trama es floja, los personajes también, todos menos Lisabeth que atrapa al espectador con su increíble carisma.
Otra cosa que no me gustó del film es el final. Me parece difícil de creer que una chica rebelde y atormentada se convierta de la noche a la mañana, en femme fatale rompecorazones, con tacones y minifalda. Aún así, la serie engancha y gusta. Ya va siendo hora de romper el cascarón de la mujer florero.















