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The Reader

The Reader

The Reader

Película de una elegancia y carga sexual implícita que va más allá de una somera “lectura”; es como los buenos libros, lo que importa no es su tamaño, sino lo que nos cuentan.

Kate Winslet, fantástica siempre, hace el papel de su vida en esta película (aunque que se haya llevado el Oscar no es indicativo de ello) y David Kross es una nueva revelación con gran futuro. Ralph Fiennes interpreta correctamente a un adulto Michael, que no termina de madurar y que vive inmerso en su pasado.

No debo dejar de resaltar la estupendísima banda sonora de un joven de veintiséis añitos llamado Nico Muhly, que es una joya dentro del panorama de la música actual, en muchas de sus ramas.

El filme me ha dejado sin palabras; después de verlo me he sentido como el personaje principal, que prefería que le leyesen los libros a intentar aprender a hacerlo ella, así yo esperaba que la película no tuviese fin, aunque debo decir que la duración es perfecta, que todo está perfectamente orquestado y que lo que pasa es que una a veces se emociona, sin más, sobre todo si te cuentan una historia de personajes con gran profundidad y fantásticamente bien perfilados, gracias a la mano del guionista y de las geniales actuaciones.

Advertencia: a partir de aquí cuento algunos detalles de la trama de la película.

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Slumdog millionaire

slumdog_millionaire

Slumdog millonaire

A mi Trainspotting me gustó, aunque no tanto como para considerarla una de las mejores películas que he visto en mi vida. Al igual me ha sucedido con Slumdog Millonaire (que ya podrían haberse esforzado un poco los distribuidores poniéndole otro título más pronunciable para los españolitos). Danny Boyle no es de mis directores preferidos. La cinta me desilusionó, aunque no por ello dejo de resaltar sus puntos buenos. Y digo que me desilusionó porque es totalmente previsible y no deja de ser una película que sigue el estilo del más puro Bollywood, aún habiendo sido dirigida por un cineasta inglés.

No digo, lo admito, que desde el principio intuyese que el protagonista iba a terminar con el típico final dulzón de las más puras películas made in India; es decir, besando a su amada y con un irrisorio final (me refiero al de los títulos de crédito), donde, después de una película sórdida, a ratos angustiosa, los personajes comienzan a bailar y cantar como en los filmes de Bollywood, donde chica y chico se conocen, se enamoran, su amor perdura a pesar de los contratiempos y después, terminan juntos, declarándose el amor hasta la eternidad, como defensa de los valores sacros de la familia y una sociedad paternalista… pero, y ya me he ido por peteneras, no es difícil deducir después de escuchar la palabra “destino” innumerables veces en el filme, y después de un comienzo en el que no sé porqué pero intuí la respuesta correcta ¡tal vez yo también pase de ser una paria a una fastuosa y maravillosa millonaria de la noche a la mañana! y ver al final que efectivamente, había deducido la respuesta correcta: todo está escrito. No es difícil, como decía, imaginar que cuando hablamos de destino hablamos de final feliz, ya que el destino no se iba a tomar la molestia de atosigarnos sino fuese con buenas intenciones… y así ocurre en la peli, de una forma totalmente predecible.

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Cuscús

Cuscús

Cuscús

Abdellatif Kechiche, director de la película, es un nombre a tener en cuenta dentro del panorama cinematográfico del nuevo cine europeo. Lo que al principio me pareció una película tediosa y de diálogos y situaciones que se alargaban innecesariamente, hacia más o menos la mitad del filme empezó a cambiar de cariz. Cuando empecé a ver la película me dió la impresión de tratarse de una coral, pero no sabía muy bien hacia donde iban los tiros, más tarde comecé a caer en los efectos de la inigualable sensualidad de Cuscús. Canto a la familia y a la solidaridad, aunque estos no sean los temas principales.

Una familia de árabes afincados en Francia son los auténticos protagonistas de Cuscús, que nos intenta abrir los ojos a lo que es una realidad de los inmigrantes franceses. Slimane (Habib Boufares), después de ser despedido de su trabajo, intenta montar un negocio por su cuenta y en el filme se retratan muy bien todas las trabas que encuentra a la hora de pedir préstamos y comenzar con el negocio.

El filme te abre el apetito, te secuestra de la abulia de la vida cotidiana para sumergirte en los deseos, en las sensaciones, en el sensual disfrute de un plato de cuscús, servido con cariño y con la fuerza de la amistad.

Según mi opinión, todos los personajes giran en torno a Slimane, el eje central de la tensión que hace que los demás personajes se vuelquen sobre sus iniciativas, sobre su alma de solitario; y digo tensión porque Slimane es un lobo estepario, es un hombre que vive ajeno a toda la afectividad que se despliega en torno a su persona.

Las actuaciones son memorables, aunque si tengo que encontrarle un defecto, los diálogos son excesivamente largos; yo cortaría la mitad del metraje, y seguramente la película seguiría mereciendo la pena.

Me parece fantástica la escena en la que Slimane se queda completamente solo, sin esperanza de conseguir su objetivo; mientras, la gente que le rodea hace todo lo posible por conseguir convertir su sueño en realidad.

Otro acierto de la película es terminar como empieza, de una manera cotidiana, sin cerrar con final feliz ni tremebundo. Ese es parte del encanto de Cuscús, te puedes identificar con los personajes, son gente de la calle, gente normal, que no encierran en su interior vidas atormentadas, sino las vicisitudes que puedan acaecernos a cualquiera de nosotros.