1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (2 votes, average: 5.00 out of 5)
Loading ... Loading ...

El truco del manco

el_truco_del_manco

Obra del debutante Santiago A. Zannou, madrileño de 32 años, hijo de africano -de Benin- y aragonesa, y candidato en 2004 al Goya al mejor corto con Cara sucia, El truco del manco es una brutal patada a la conciencia de la mayoría de los que llevamos una vida más o menos mediocre, en nuestros hogares de clase media, con nuestras rentas que nos permiten salir adelante de una forma medianamente digna. El Langui (Cuajo), cantante de hip-hop, que protagoniza el filme es un chico que sufre parálisis cerebral, lo cuál le impide moverse con agilidad, pero no le imposibilita sacar a delante sus proyectos y encarar la vida con un par de narices. Su amigo, adicto a las drogas y él pretenden montar un estudio de grabación, adquiriendo el dinero por medio de trapicheos, todos ellos ilegales. Me quedé encantada con el cameo de la Mala Rodríguez y aunque la película se desarrolla lentamente en los primeros minutos de metraje, además de que debo criticar las actuaciones de algunos de los intérpretes, así como el hecho de que todos ellos hablen a un tiempo y con jerga callejera, lo cuál hace más difícil entender lo que dicen; sin embargo, a medida que avanza el filme, una se va metiendo cada vez más en la película, se hace amena.

Es significativa la escena del comienzo en la que Cuajo intenta entrar en la bañera para ducharse y ahí vemos sus tremendas trabas para hacerlo. Él es el contrapunto de su amigo, que parece tenerlo todo: físico, encanto y buen corazón, sin embargo no tiene las agallas que Cuajo.

Después de ver la película quedé con un regusto desagradable, puesto que parece que las expectativas de Cuajo no se materializan, sin embargo, su enorme carisma, le hace envolver un cigarrillo por primera vez y considerar ese el mayor logro del día. Todo ello encaja muy bien dentro de la ideología del hip-hop que retrata un mundo de los suburbios, en el cuál la vida es complicada y hace falta mucha fuerza para salir adelante, sin que el camino lleve a ningún puerto seguro.

Es también digna de resaltar la maldad del hermano de Cuajo, que llega a unos niveles de mezquindad incomprensibles para la mayoría de las personas, tal vez porque siente envidia del pensamiento emprendedor de su hermano, tal vez simplemente porque es un “hijo de su madre”.

  • #1
    Publicado por Santiago Valverde en January 26th, 2009 a las 9:49 pm

    Supongo que si uno pudiera ver la vida de las personas, disponible en una videoteca cósmica, seguramente al finalizar la cinta, cuando murieran atropellados, en medio de una operación de colon, de cáncer por fumar, atragantados con un trozo de panceta, o alguna de esas tan comunes y poco honorables formas en las que la mayoría de las personas muere, quedaríamos con el mismo regusto desagradable.

    Y es que la vida de la mayoría de los mediocres que caminan por las ciudades tan preocupados por no llegar tarde al trabajo, eso arruinaría sus posibilidades de ser el empleado del mes, son profundamente amargas.

    Espero en el futuro poder disfrutar de más de las confituras que traen tus escritos.

  • #2
    Publicado por Rosalía Linde en February 16th, 2009 a las 7:23 am

    Estoy de acuerdo contigo. A mi la película me dejó un regusto desagradable, porque parece que al pobre Cuajo no le sale nada bien y él, erre que erre. Se supone que ese es el punto del filme, pero no me termina de convencer, aunque toda película tiene su público. Pero en este caso me quedo con las palabras de la Mala en Nanai; “inconscientes, no saben lo que se pierden, lo que podrían encontrar, si arreglan sus corazones, si dejasen de pensar en lo malo que les va a pasar” y es que incluso dentro del hip-hop y de los mundos barriobajeros, la mala suerte muchas veces se la busca uno y esa sarta de descalabros que le ocurren al protagonista del filme me suena más a cuento de la abuela que a lo que suele ocurrirle a una si te involucras en las cosas que haces y las haces sin miedo. Siempre se puede tener mala suerte, pero tanta… no sé, me parece mucha casualidad. Un abrazo.

    Rosalía

Comparte tu opinión! Publica tus ideas.
Cerrar
Enviar por Correo