
Ultimátum a la Tierra
Hoy he visto el remake de la película “Ultimatum a la Tierra” y no puedo decir más aparte de que he salido gratamente sorprendida. La película original, de 1951 y dirigida por Robert Wise era fantástica, pero esta nueva versión no se le queda corta.
El filme parte de la premisa de que un extraterrestre llega a la Tierra para lanzar un Ultimatum: el planeta no puede sobrevivir al asedio de los humanos, que no son capaces de hacerse conscientes de que la Tierra no les pertenece y, como el mismo protagonista dice, a pesar de todo, intuyen cuál va a ser el final para la humanidad.
Sólo le he encontrado dos fallos a la película: el actor principal (Keanu Reeves) y el personaje interpretado por Jenniffer Connely, que aunque se trata de una actriz maravillosa, su papel no está bien perfilado y no da oportunidad a la actriz de lucir toda su grandeza.
Comparando las dos películas, la versión de 2008, dirigida por Scott Derrickson tiene grandes aciertos, que mejoran, a mi parecer la cinta de 1951. En esta, se encuentra presente durante el desarrollo de la trama una denuncia política, debido al momento convulso que vivía EEUU durante su rodaje: la Guerra Fría y todos los pensamientos apocalípticos que derivaban de ese conflicto. Todo ello hace que en esta versión, tanto los personajes como la propia historia, sean más humanos que en el remake actual.
Me ha gustado mucho la utilización de los efectos especiales, que para nada saturan, sino que están insertados en la escenografía de una manera natural. Es resaltable la belleza del momento en el que las bolas alienígenas pueblan la faz de la Tierra, la forma en la que se plasma estéticamente por medio de efectos.
El robot que protege al alienígena también es otro acierto, puesto que se trata de un clon, más amenazante y no tan aparatoso y risible como el de la versión original. Además, la plaga que provoca al inducir Klaatu (Keanu Reeves) el exterminio de la raza humana, es tremendamente simbólica y se lleva todo lo mecánico del androide y de la propia amenaza alienígena hacia la disolución en nosotros mismos, en nuestra soledad en medio del Universo. Porque al fin y al cabo, la película es introspectiva y nos acerca a nosotros mismos. a nuestros miedos y carencias, a la necesidad de sentirnos amados y amar. Esta es una lección que Klaatu aprende, cuando ve a Jennifer Connelly y su hijo abrazarse en una escena enternecedora. Podría ser un salto brusco, que de repente un ser sin humanidad, completamente inmune a los dolores y padecimientos de la gente, se vuelva un héroe, sacrificando su vida por unos seres que ni siquiera son de su especie y de hecho, aún me resulta un poco chocante este comportamiento, pero a nivel de la trama está muy bien llevado, puesto que el contrapunto se encuentra en Kathy Bates, la asesora del presidente de los EEUU, que pasa de no sentir ninguna compasión por el ser extraterrestre a compungirse al ver que no puede hacer nada para salvarle, porque descubre que en el fondo no somos tan distintos.
Otro momento memorable de la película es cuando Klaatu se queda a solas con el niño y le protege; el simbolismo de esta situación sugiere la protección de toda la humanidad en manos de un salvador, desde el punto de vista cristiano: aquí podríamos ver en Klaatu un nuevo Jesucristo.
Ante el androide y las bolas, los seres humanos se sienten minúsculos: se enfrentan a lo desconocido, a algo que va más allá de su comprensión y eso les impele a querer destruirlos, hasta que se dan cuenta de que el hombre siempre se ve abocado a la lucha contra lo ignoto, la oscuridad y la muerte; a mi parecer esto es lo que representan los simbolos mencionados.
La fotografía y la escenografía son excelentes, el guión tiene algunos pequeños fallos, pero el ritmo del filme es perfecto. Cuando acabó la película, me quedé con mi Coca-cola y mi cubo de palomitas a medias y me hubiese gustado que continuase la proyección. En fin, la recomiendo para todos los amantes de la ficción científica y cómo no, para todo el que ame el buen cine.













Hay ganas de verla!!! cuando circule por emule le echaré un vistazo (ooops no, no he dicho eso jajaja, la piratería es mala mala mala
un abrazo!!!
Está es de esas películas que vale la pena verla en la pantalla del cine. Te recomiendo darte el paseo hasta la sala que más te guste y darle una oportunidad.
Gracias Alejandro, como dices hay pplículas que merece la pena ver en pantalla grande, recuerdo cuando ví Lawrence de Arabia en gran pantalla, es una experiencia completamente distinta a verla en la tele (por ejemplo).
Un saludo
dani
Pues, sí, a pesar de sus fallos, la peli merece la pena. Y además, sólo en una gran pantalla se puede disfrutar del espectáculo de esta superproducción. Gracias por comentar a ambos, Alejandro y Dani. Espero veros a menudo por mi bitácora. Un beso.
Rosalía