Asfixia

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Asfixia

Basada en la novela de Chuck Palahniuk, Asfixia es una película con grandes aciertos, pero que se descalabra en su ejecución final. Al igual que ocurría con “El Club de la lucha”,  basada también en otra novela del mismo escritor, “Asfixia” se trata de una obra de ingeniería en la que fallan algunos de los pilares maestros. El director no termina de combinar todos los elementos de una forma magistral, como cabría esperar de la genialidad de la novela.

Las actuaciones son excelentes y te mantienen pegada a la butaca por unos momentos memorables, que terminan decepcionando con el transcurso del filme. Yo creo que la ambición desmedida del guión hace que la película no quede en más que unas secuencias irrepetibles, aparentemente desternillantes, pero que en sí mismas encierran un significado simbólico que va más allá de la mera pretensión de entretener.

Como creo que la película tiene la intención de despertar sensaciones en el espectador, que traspasan el propio argumento, empezaré hablando de cómo me sentí al ver el filme.

Los personajes con los que comienza la película son todos unos adictos al sexo y como este se trata de la pulsión más primaria que existe en el ser humano, hace nacer en el espectador una gran empatía con todos ellos, aunque se trate de pervertidos. Pero precisamente esta es una de las denuncias que enmascara el filme: la bondad en el ser humano aparece cuando se siente impelido a hacer algo por los demás y ese algo, siendo totalmente primitivos, como pretende el director que seamos, puede ser tan simple como querer follar al primer hombre/ mujer que se te aparezca por delante. De ahí que, de una forma sarcástica, se pretenda deificar al protagonista, Víctor, aunque luego termine siendo no más que una broma socarrona del guionista.

Víctor acude a terapia puntualmente, al tiempo que trabaja en una especie de recreación histórica de una atracción de feria, en el que tiene un papel de época, al igual que sus compañeros de trabajo. En este aspecto del argumento, yo veo el juego del fetichismo en las relaciones sexuales y humanas.

Víctor (Sam Rockwell) tiene una madre, que padece una temprana demencia senil y aunque él se empeña en satisfacerle y hacerla sentirse feliz, ella ni siquiera le reconoce. Engañándole, le presenta a su amigo del alma como si se tratase de él mismo y por fin ella cree ver a su “hijo”, pero no es hasta que la “doctora” Paige (Kelly MacDonald), después de un largo rito de flirteo, estrambótico y desternillante le dice que le entregue su corazón, que su madre no despierta de su estado de ausencia y le dice a Víctor que vaya tras ella, que no deje escapar la oportunidad de entregar su corazón a alguien.

Ese rito al que me refería antes me parece que nos muestra las mejores escenas de la película, porque se despliegan ante Víctor todas las oportunidades benignas para iniciar una relación seria y convencional, a la que él no accede, porque prefiere seguir dejándose llevar por sus instintos. Más tarde descubrirá que su madre no es tal y que la doctora tampoco es médico. En la película hay otras escenas fantásticas que no comentaré porque prefiero dejar que el espectador las descubra por sí mismo, aunque como comencé diciendo, la impresión que me causó el filme es que pretende hacer una denuncia a nuestros valores moralistas más consagrados.

Las menudencias de la historia no tienen realmente importancia. Aquí es donde veo el gran fallo: se mezclan diferentes hilos argumentales, de tal manera que al final te quedas con la torpe sensación de haber descubierto que el mayordomo fue el culpable (metáfora) y que además se casó con la sirvienta y tuvieron muchos hijitos (otra metáfora).

Tal vez fue el miedo a ser tan estúpido y convencional, como anteriormente he dicho, lo que le hizo asfixiarse repetidas veces en su vida o tal vez esa implicación con el espectador, que se siente a gusto con los “adictos al sexo” se deba a una mera casualidad, motivada por las fantásticas actuaciones y la verdadera pretensión del guión sea defender la idea de echar raíces.

Una muestra de esta premisa sería la auténtica relación materno-filial que existe, que nos lleva a pensar en esa idea de asentar cabeza como lo más propio, aunque después de ver “El Club de la Lucha” me cuesta creer que ese sea el giro que el autor de la novela quería darle originalmente en ella; vete tú a saber lo que se le pasaba por la cabeza a Clark Gregg, el director del filme.
Me quedo con lo esencial: la película es divertida, si sabes apreciar sus guiños y tiene escenas geniales, pero la obra se queda corta, para lo que podría haber sido, sacándole más jugo a la historia original. Aún así, le doy un seis, por sus puntos favorables.

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10 Responses
  1. dani says:

    Intentar buscar un hilo conductor, una lógica en esta película es tarea difícil. A mi me ha ayudado verla como una serie de viñetas más o menos sarcasticas sobre el frikismo, la adicción al vacío, la locura y el amor.

    Víctor es un adicto al sexo, como él mismo dice es una adicción al “vacío perfecto”… no hay amor… ¿o sí? ¿es Víctor un perfecto bastardo como él mismo se ve o hay algo bueno en él?

    Uno de los pilares de la película creo que es esa pregunta. En todo momento vemos que Víctor no es una persona malintencionada, es más, a su pesar es visto como una especie de salvador por las viejecitas a las que engaña y su timo de la asfixia no tiene consecuencias malignas y su objetivo es noble (mantener a su madre en el hospital).

    Es curioso que los personajes que le llevan a ver su inherente bondad son personas que tienen la mente fuera de este mundo. La doctora que se enamora de él y su madre le empujan a dar el paso del vacío a la auto-aceptación y cómo no… al amor.

    un saludo Rosalía :)

  2. Mi descreimiento con respecto al amor tal vez se deba a que no veo en él más que interés, al igual que en el sexo, yo no encuentro la diferenciación que tú haces entre lo bueno y lo malo, pero en el artículo ya doy mi visión particular, que sé que es muy particular, sobre este punto. Víctor se cree un capullo, pero, ¿qué hay de malo en ser un capullo, o un santo, o una persona decente? son simplemente posturas que una adapta en esta vida y que te conducen a caminos que ya están muy trillados, todos ellos. Y no creo que el director sea tan inocente como para no darse cuenta de esto.
    Sí te doy la razón en que se mezclan muchas cosas distintas, como por ejemplo, el tema de su madre, las raíces del personaje; además, es ella la que le conduce a él también a echar raíces. La madre al fin y al cabo no fue su verdadera madre y la doctora tampoco es una auténtica doctora: todos los personajes que le llevan a salir de su “vacío existencial”, como tú dices, son engaños y ahí es donde está el auténtico sarcasmo.
    ¿Fuera de la realidad? su “madre” efectivamente está fuera de la realidad, pero la “doctora”, no, aunque lo hubiese estado en el pasado.
    Gracias por comentar. Besos

    Rosalía

  3. dani says:

    Gracias por tu constestación Rosalía!!!

    Quiero aclarar algunos puntos porque veo que no me he explicado bién.

    Estoy completamente de acuerdo de que la pelicula no es moralista. “El bien” no se representa como algo ético o moral, es más una aceptación de uno mismo. Víctor no se acepta a sí mismo, no es felíz porque se ve como un ser miserable. No se atreve a dar el paso con la “doctora” hasta que descubre que después de todo hay muchas cosas positivas en él, no desde un punto de vista convencional, recordemos que se folla todo lo que se mueve y tima a la gente.

    Lo “humorístico” de esta película es precisamente la combinacion de disfuncionalidad y frikismo con el buen corazón que se vislumbra en los personajes.

    La madre podría considerarse completamente disfuncional, ha secuestrado al niño, le alimenta de comida basura, le lleva vagabundeando de un lado para otro pero a pesar de todo hay cariño y amor en ella como vemos en la escena de silueta que le dibuja el mapa.

    La película juega constantemente con la difuminación de esa dualidad… otro ejemplo: mientras tiene relaciones sexuales con la chica del trabajo convence a su pretendiente que están hechos el uno para el otro. Él es un adicto al sexo y un timador pero como decia no hay maldad ninguna en su interior.

    El punto central de la película es ese maridaje de frikismo con “bondad” y repito, desde un punto de vista que no es moralista convencional.

    Sobre que la madre no es realmente su madre y la doctora que no es realmente una doctora la película nos dice que eso realmente no importa, no son juzgados, dentro de lo alocado de las situaciones son personajes muy entrañables porque el fondo de humanidad está ahí.

    un saludo,
    dani

  4. Querido Dani:

    me ha encantado tu comentario, pero, ¿qué tiene que ver la aceptación de uno mismo con la bondad? en la cultura judeocristiana en la que vivimos inmersos, mucha gente presupone que la autoestima es egoísmo, en otras culturas, existen visiones distintas del bien, como la de los mahometanos, más hedonista (sobre todo, si eres hombre) aunque la tuya es perfectamente válida, por supuesto.
    Y, aunque no quería comentar esta escena, porque no pretendía destripar tanto la película, es algo preclaro que cuando están “la doctora” y él juntos en la capilla follando, a él se le baja la erección porque siente que están en un lugar sagrado y ve la figura de Cristo, ¿tiene eso algo que ver con la aceptación de uno mismo? más bien tiene que ver con una realidad cultural, que es la que marca qué es bueno y qué es malo, con el fin de que pueda existir una civilización y la sociedad.

    Con respecto a los toques humorísticos de la película, como decía en el artículo, pueden verse desde un prisma superficial y convencional o ahondar más en la inspiración de la obra, que se desmorona por su ambición ideológica desmedida.

    En una cosa estoy totalmente de acuerdo contigo y es en que se trata de personajes absolutamente tiernos y humanos. Víctor no es cínico porque no engaña ni enmascara sus deseos, más que nada porque es una persona tremendamente primitiva, que se deja llevar por sus pulsiones primarias, de ahí la empatía que sentimos hacia él; los demás también tienen su toque humano… pero, aclaremos, errar es de humanos, según reza el dicho y esa es la principal característica que le hace a uno humano, el hecho de equivocarse. Hacia Víctor y todos los adictos al sexo, sentimos ternura por su candor, hacia la doctora y su madre, porque son personajes que en algún momento de sus vidas, han tenido ramalazos de solidaridad. En realidad, cualquier persona podría inspirar ternura, desde un niño a un anciano.

    Lo del frikismo yo no lo veo, disculpa.

    Un beso fuerte.

    Rosalía

  5. dani says:

    Que hay Rosalía, mola que haya debate!!!

    El “bien” tiene que ver con la aceptación de uno mismo si se considera la felicidad como el bién supremo como decían los hedonistas (denostados injustamente).

    Si no recuerdo mal Víctor hacía una reflexión sobre el hecho de que una persona sea buena o mala depende de la percepción que se tiene de uno mismo (o algo por el estilo).

    Lo del frikismo en esta película es muy del estilo Ignatius Reilly de “La conjura de los necios”, gente extravagante como el amigo onanista compulsivo, la madre o el mismo Victor… no son personas convencionales y la sociedad les considera “freaks”.

    Por ejemplo el amigo de Victor es siempre condenado en el parque temático, creo que esa es una metáfora.

    Bueno, eso es todo lo que se me ocurre de momento.

    Un saludo,
    dani ;)

  6. Hola Dani:

    el Hedonismo según su acepción original, sí tiene que ver con alcanzar la felicidad, pero hay muchos tipos de felicidad; por ejemplo, hay una felicidad materialista, que es un engaño, al igual que también lo es la felicidad que una siente al estar enamorada (no son más que endorfinas desatándose sin freno), también está la felicidad que te puede proporcionar el LSD… si nos ponemos bestias: en fin, lo que vengo a decir es que la felicidad es una ilusión.
    En la película, Víctor es una marioneta en manos de los dos personajes que pretenden hacerle feliz, manipulándole y engañándole, no importa que sea con “buenos” fines, porque hasta que Víctor no sienta su corazón, se trata de un personaje tierno, como decíamos, y cristalino.
    Con las viejecitas de la residencia no es un embustero, más bien es lo que se suele llamar “un pervertido”.
    Te doy la razón en lo del “frikismo”, porque se trata de personajes estrambóticos y que se salen de la norma, pero esa no es más que una excusa del guión para poder sustentar el argumento y crear personajes arquetípicos.
    Lo que sí que es cierto es que Víctor se atraganta muy a menudo con la comida, a veces sin quererlo, otras intencionadamente y es porque tiene la necesidad imperiosa de que alguien le salve; la primera que lo hizo fue su falsa madre. Después, vete tú a saber si por un complejo edípico u otro motivo, busca que sean siempre mujeres las que le saquen de su vacío existencial, como tú muy bien decías. Su verdadero deseo es que la falsa doctora le salvase, pero con ella nunca se atraganta, sin embargo, le debemos a esta pareja, las escenas más memorables del filme.
    Lástima que llevemos grabado en nuestro código genético hasta la marca de coche que vamos a comprar. Echémosle la culpa al destino de que tan memorables actuaciones y personajes tan humanos se conviertan en mediocres y una película con unos toques tan buenos también termine transformándose en un producto mediocre.

  7. dani says:

    Que Víctor sea una marioneta es una visión muy personal, de hecho creo que es precisamente él el que se siente manipulador. Miente a su madre, engaña con su truco de la asfixia, hace todo lo posible por llevarse al huerto a todas las féminas… etc., etc.

    Tampoco estoy completamente de acuerdo en que sus atragantamientos sean fruto de una necesidad de salvarse, son mas bien una huída. Sobre todo la primera vez para huir de su madre y el resto paradógicamente para seguir manteniéndola. También es muy simbólico su último atragantamiento, que por una vez parece real, ya no es un engaño sino un verdadero alivio que le salven (el detalle de que expulsa la bola creo que también es significativo).

    Otra puntualización, no creo que busque en la mujeres una salida a su vacío, queda claro que lo que busca el “perfecto vacío” del orgasmo, no es que sea una persona dependiente… es una persona que no sabe realmente lo que es ni lo que quiere… hasta que como bien dices la “doctora” y su madre le sacan de esa espiral.

    Bueno, de momento nada mas ;)

    un saludo,
    dani

  8. Es muy probable que sea una visión personal, pero no creo que él se sienta más manipulador que el resto de sus compañeros “adictos al sexo”; lo gracioso es que quienes le manipulan realmente son quienes ponen en tela de juicio su comportamiento, personajes que auténticamente pretenden conmover al espectador por sus situaciones y su aparente beldad: la doctora, como salvadora de “sus pacientes” y su madre, como la pobre ancianita que sufre de alzheimer ( a saber si no está siendo ella la que engaña a Víctor constantemente para que por su permanente sentimiento de culpa, de estar pecando, no se aparte de su lado.

    Y creo que está bastante claro que sus atragantamientos son una necesidad de salvarse; de hecho, basta con mirar cuál es el título de la película para darse cuenta de que es algo más que una broma socarrona con intención de hacer un guiño al espectador; en realidad, nos da una pista sobre cuál es el auténtico problema de Víctor. De todas formas, ambas lecturas me parecen correctas, puesto que la primera vez que se atraganta lo hace para huir, inconscientemente, sin embargo, su madre le salva. De ahí su necesidad de que le vuelvan a salvar otras mujeres. Los atragantamientos no son siempre fingidos, aunque cuando lo son, la escena en la que se intenta atragantar con el ketchup, sí nacen de una necesidad de huir, porque él sabe que ese mecanismo le va a inducir el ser sacado fuera de contexto, de una situación desagradable, a fin de cuentas, de ser salvado.

    Lo del vacío existencial debo de corregirlo: gracias por la puntualización; realmente se trata de la búsqueda del “perfecto vacío” del orgasmo, como tú muy bien expresas, aunque yo sí creo que es una persona dependiente y con un gran sentimiento de culpa.

    Muchas gracias por el debate. Un beso fuerte.

    Rosalía

  9. Rubo says:

    bonita, el director de el club de la lucha es David Fincher no Clark Gregg.

  10. Rubo:

    gracias por la aclaración. Efectivamente, El club de la lucha es de David Fincher y es bastante mejor película que Asfixia. Lo que tienen ambas películas en común es que están basadas en libros de Chuck Palahniuk. Con razón me extrañaba que la película estuviese tan mal llevada desde el principio y que mis expectativas fuesen mayores. Gracias por iluminarme. Un saludo.

    Rosalía

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